Las enfermedades del colon han
cobrado gran importancia en las últimas décadas, entre sus causas se destacan
los malos hábitos alimenticios, el estrés y en algunos casos, la disposición
genética. El dolor abdominal y las alteraciones del ritmo intestinal –diarrea o
estreñimiento- son los síntomas más comunes.
El colon es el intestino grueso,
en él, el intestino delgado vacía los desechos metabólicos de la digestión. Posterior
a la absorción de agua, el colon expulsa estos desechos a través del recto, en
forma de heces.
Además de los movimientos
intestinales irregulares, ya mencionados, existen enfermedades que revisten
mayor gravedad como el crecimiento de pólipos y el cáncer de colon.
La colectomía laparoscópica es un
procedimiento cada vez más requerido frente a la sintomatología anteriormente
descrita. Entre los beneficios de la vía laparoscópica se encuentran la
reducción evidente del dolor posoperatorio, un menor tiempo de permanencia en
el hospital y la rápida reincorporación a las actividades cotidianas.
El procedimiento tiene diferentes momentos,
en un primer lugar el cirujano realiza pequeñas incisiones en la pared
abdominal, luego se ingresa al abdomen un instrumento, con forma de tubo, que
contiene un laparoscopio que permite tener visibilidad; además este proyecta las
imágenes en un monitor de alta resolución. Con la ayuda de otro instrumento se
eliminan las partes afectadas del colon, puede ser necesaria su recesión parcial o total.
La colectomía laparoscópica está indicada para
enfermedades benignas y en tumores malignos del colon. Es importante mencionar
que requiere ser realizada por un cirujano con la suficiente experiencia y
conocimiento de la técnica laparoscópica.

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